Voltar

IES Fontem Albei (A Fonsagrada) - 3º de ESO, 4º de ESO, 1º de Bachillerato

Cartas de indulto inspiradas en 'El verdugo'

El verdugo - Comentarios, reflexións, creacións escritas

Ademáis de facer a propostas de cartel que podedes ver en artigos anteriores, inspirados en El verdugo redactamos cartas de indulto, tomando como modelo algunhas cartas que aparecen no libro Cartas a Franco de los españoles de a pie (1936-1945) de Antonio Cazorla Sánchez que consultamos na nosa clase de Historia. Custounos moito meternos no papel e imaxinarnos nunha situación similar.

Mostrámosvos a continuación unha selección, as cartas escritas por Nia Perona e Laura García, alumnas de 1º de BACH:

 

Mallorca, 1960

Sra. Doña Carmen Polo de Franco.

Está Vuestra Excelencia ante otra de las muchas tediosas cartas de súplica que recibe en estos tiempos, en los que las heridas de la guerra se van restañando, poco a poco. Se trata de mi marido, D. Martín. No voy a idolatrarlo con palabras vacías, pues sabe Usted tanto como yo que si mi esposo está en prisión es porque, en su momento, se atrevió a desafiar a la Providencia, a su país, a la pobreza e incluso a mí. Eran tiempos difíciles y decidió perder la razón, luchar y hasta matar atrozmente por todo aquello que él llamaba libertad. Se le fue la cabeza entre banderas. Ahora entiende, al igual que entendí yo entonces, que un hombre libre no es aquel que, por leer a algún poeta prohibido, tira su vida por la borda para combatir a orillas del Ebro por unos ideales que no alimentarán a su familia ni traerán la paz a un mundo dividido. Le han hecho falta Dios, una vida encerrado y ver el horror y el hambre en los ojos de sus hijos para entenderlo. El rencor se ha atenuado y el arrepentimiento ha florecido en él, al fin. Ya sabe, A veces hay que darle vuelta a la hoja y comenzar de nuevo, aunque cueste o duela. Sé que quizá no es suficiente decir que el señor Martín no es sino prisionero de su pasado. Sé que tal vez es tarde para mi marido, pero puede no serlo para mis hijos, a quienes, junto con su padre, se les ha arrancado el futuro. Son los hijos de la derrota, que intentan abrirse camino en el mundo y en esta nueva España que sé que conoce el perdón. No le pido que se apiade de mi esposo; le pido que, como mujer y madre, se apiade de mí, que no me ha hecho falta nada más que la vida de estos últimos años para darme cuenta de que mi familia se moriría de pena si el indulto o la conmutación de pena no le salvan del verdugo. Si mi atrevimiento y mi dolor no son suficientes para evitar la muerte del padre de mis hijos, le suplico que considere el indulto como un acto de clemencia propio de aquellos que dirigen nuestro país y nuestras vidas.

Isabella G.Martín

 

Excma.Señora D. Carmen Polo de Franco.

Señora: a la tragedia familiar que llenaba de pena mis días, se ha sumado, en estos últimos, una segunda que me arrebata el sentido de mi existencia. Ahora solo me queda la esperanza de Dios Nuestro Señor y la empatía de Vuestra Excelencia. Mi hermana P.F.H., detenida el miércoles día 17, ha sufrido, al igual que yo, una pena desde que Nuestro Señor decidió traerla a este mundo. Ambas hemos sufrido los tratos que nuestro repugnante y maltratador padre imponía sobre nuestra humilde madre y sobre nosotras; sufriendo ella, como buena hermana mayor, la mayor carga. Llegada la hora de nuestro padre, al cual Dios no concedió su ascensión a sus reinos, mi hermana encontró su alivio y salvación en un Guardia Civil de la Meseta que, al comienzo, parecía el más honrado e inocente. Llevaban ya juntos unos meses cuando mi queridísima hermana llegó a mi casa con más centímetros de piel morados que de su natural color marfil. Grata fue nuestra sorpresa cuando ella nos anunció que su marido era igual, por no decir peor, que nuestro fallecido progenitor. Animada por toda la familia para acabar con tanto sufrimiento, mi valiente hermana se dirigió a su hogar para dialogar y pedir cambios, o incluso la separación a su marido; pero él reaccionó de muy malas maneras amenazando y apuntando a su mujer con una pistola. Decidido él a arrebatarle la vida y mi hermana ya sintiéndose muerta en vida, cogió un hierro que alcanzó apresuradamente propinando un golpe en la cabeza a su esposo y, con el fin de salvar su vida, acabó con la suya. Por este acto, ha sido ella condenada a la pena de muerte, viendo su vida acabada de la manera más cruel tan solo por defenderse del cruel marido que, por desgracia, Nuestro Señor puso erróneamente en su camino, y que también, desgraciadamente para ella, no era otro que un representante de la máxima autoridad de este país. Solo le ruego a Vuestra Excelencia que entienda la atmósfera en la que mi hermana tuvo que resistir durante años con nuestro padre y durante meses con este monstruo, y considere su acción final como defensa propia y no como un asesinato intencionado, concediéndole el indulto. Así mismo, me gustaría que contemple a su marido como un maltratador más, como los muchos que existen en nuestro país, y no como un respetado Guardia Civil, ya que incumple la función que le otorga su cargo. Le ruego que me dispense para hacer esta petición. ¿no haría V.E. lo mismo que mi hermana al encontrarse en tal circunstancia? Señora por mi hija y por todo cuanto quiera V.E. en el mundo, que Dios le conceda muchos años de vida a usted al igual que a su esposo y a su hija.

Espero con ansias que su bondadoso corazón me conceda esta petición.

Su humilde servidora que sus manos besa.

Películas

Luis García Berlanga
El verdugo 1963

Secuencias

Blogue: IES Fontem Albei (A Fonsagrada) - 3º de ESO, 4º de ESO, 1º de Bachillerato (5)